abril 13, 2020 por

NYANGATOM WOREDA, SOUTH OMO REGION, ETHIOPIA. INFORME SOBRE EL PROGRAMA INTEGRADO PARA MEJORAR EL ACCESO AL AGUA POTABLE, LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y LA RESILIENCIA. 2019

Podemos decir que el objetivo principal del proyecto, que es la mejora de la situación de la población, se ha cumplido. Sin embargo, se han tenido que realizar ajustes en algunos de los objetivos específicos como por ejemplo en el tema de la seguridad alimentaria, que se explicará más abajo. Finalmente, la resolución de conflictos entre las cuatro comunidades vecinas en el Triángulo Ilemi, es un tema que hay que trabajar más, ya que es son conflictos complejos, donde es necesario mucho más empeño, tiempo y la participación de más actores locales, gubernamentales, etc., y mirándolo a largo plazo.

Construcción de un centro de capacitación. La colina de Naturomoe es un lugar estratégico, poco a poco se está convirtiendo en un punto de referencia asistencial y de reconciliación para la población de la zona. Situado en la confluencia de las fronteras de tres países en conflicto: Etiopía, Sudán del Sur y Kenia. Una región poblada por diferentes tribus originarias, enfrentadas por la competitividad por los escasos recursos existentes. En cierta manera se podría decir que la misión está situada en el centro del conflicto, y a la vez lejos, siendo un lugar tan remoto y rodeado de sabana y bosque de matorral. Podríamos citar a Isaías 40:3 cuando dice que Una voz grita: en el desierto preparen un camino al Señor; allanen en la estepa una calzada para nuestro Dios”. Es una buena manera de resumir la función que los Misioneros de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol llevamos desempeñando en Nyangatom desde hace ya cinco años, y de manera más especifica desde hace un año desde la misión de Príncipe de la Paz, en la colina de Naturomoe. Los primeros edificios se empezaron a construir en octubre de 2018 y se finalizaron en noviembre de 2019. Durante el período que cubre el proyecto, se han podido realizar charlas y seminarios, celebraciones en torno a la reconciliación y la paz, deportes como vehículo de inclusión interétnica, apoyo a refugiados y nómadas vulnerables en tránsito, entre otras.

La atención a la población más vulnerable ha sido sobre todo a través de la atención sanitaria, ya que viendo la realidad de cerca el problema de la falta de alimentos no es tanto, en cambio si que hay un gran problema sanitario. Este año hemos atendido a multitud de enfermos que venían a pedir auxilio a la misión, así como tantos otros casos de emergencias médicas de los poblados de alrededor, que hemos tenido que llevar al centro de salud más cercano, o atender con nuestro personal también se ha atendido a los enfermos que nos encontrábamos cada vez que vamos a visitar el poblado de Kakuta.

Mejora del acceso al agua para la población nómada de la zona y los refugiados de Sudán del Sur. Este año hemos podido mejorar el acceso al agua. Primero, intentamos excavar varios pozos manuales a orillas del río Nakua pero sin éxito. En el mes de abril pudimos perforar un nuevo pozo en la zona de la misión. En el mes de junio pudimos comprar y traer el equipamiento necesario para hacer la instalación de bombeo solar para dicho pozo. Finalmente resultó que el pozo sólo da 500 litros a la hora, con lo cual solo se puede instalar una bomba de agua manual. Diariamente se benefician de esta agua 300 personas.

Visita a los poblados para llevar a cabo capacitación y sensibilización de la población local para mejorar su resiliencia: temas como el agua y saneamiento, salud pública, la paz, la reconciliación. En relación con el tema de la salud, Es de vital importancia prevenir más que curar. Por ello hemos hecho hincapié en la educación sanitaria de la población. Una de las actividades qué resultado más exitoso ha sido la de hacer visitas semanales a los poblados, pernoctar, y a la mañana siguiente temprano dar una charla sanitaria, previo la realización de clínicas móviles en dicho poblado. Se ha apoyado a 30 personas vulnerables con comida y enseres de utilidad para los nómadas tales como ollas, chubasqueros, botas de agua, mantas, y linternas.

También hemos atendido a más de 300 refugiados de Sudán del Sur, asentados en los alrededores de la misión dándoles apoyo psico-social. Durante los últimos dos años, este grupo de refugiados, sobre todo de la etnia Toposa, que por el conflicto en su país se han refugiado e instalado en la zona de Nyangatom, ha ido incrementando. Ahora hay un grupo más nutrido de refugiados, sobre todo mujeres y niños. A través de charlas semanales y de la escucha activa intentamos ser un punto de referencia para estas personas que están muy necesitadas de atención psicosocial. También estamos dando apoyo escolar a 40 niños refugiados con profesores voluntarios.

Ha sido necesario introducir cambios en la ejecución del proyecto, como por ejemplo en la distribución de comida para ancianos. Dicho cambio se ha visto necesario viendo que la realidad es que en general las familias en Nyangatom tienen comida suficiente para alimentar a sus miembros. Asimismo, en Nyangatom también tienen apoyo del programa llamado Safety Net organizado por IGAD, además de tener muchos animales, y cultivar sorgo y maíz durante las épocas de lluvia. Es por ello por lo que el repartir comida se ha visto como un punto que podía crear una dependencia innecesaria. Sin embargo, por otro lado, si hay un gran problema sanitario y de acceso a enseres necesarios como ropa, mosquiteras, ollas, garrafas, etc. En ese sentido si que se ha intentado dar todo el apoyo necesario.

Se hace necesario revisar las actividades propuestas en el inicialmente proyecto, para ajustarlas a las necesidades reales de la población local. En general vemos necesario continuar con la capacitación y la sensibilización de la población en temas importantes y relevantes para la mejora de la resiliencia ante problemas comunes. Por otro lado, sigue siendo muy necesario seguir trabajando para mejorar el acceso al agua y al saneamiento y la higiene, a través de buscar más lugares donde perforar pozos, y realizar los sondeos y posterior instalación de sistemas de bombeo, así como continuar con el empeño de excavar pozos manuales a orillas del río Nakwua. Asimismo, vemos como muy necesario seguir las visitas a los poblados nómadas para seguir estableciendo un diálogo por la paz, así como la atención psicosocial a las personas afectadas por el conflicto intertribal fronterizo, y los refugiados afectados por el conflicto en Sudán del Sur. Para ello seguiremos haciendo una labor de escucha a través de visitas a los diferentes poblados, y charlas en grupos sobre temas que los afectan en el día a día.