abril 8, 2019 por

Kokuselei, Turkana Norte. Kenia. Construcción de presas de tierra para la recolección de agua de lluvia.2019

La Diócesis de Lodwar cubre el distrito Tur­kana en el noroeste de Kenya limitando con Etio­pía, Sudán y Ugan­da. Es una zona semidesértica loca­lizada en el valle del Rift, con una exten­sión de unos 77.000 Km2. La re­gión se halla ais­lada del resto de Kenia por una cade­na monta­ñosa y el lago Turkana, de agua sala­da. Sus ha­bitan­tes, pertenecientes a la tri­bu Turkana, son en su mayoría pasto­res nómadas que viven de sus animales (cabras, burros y camellos), alimen­tándose de su carne, le­che y sangre. En los años 70, debido a la fuer­te se­quía que afectó la región, muchas familias migraron a la orilla del lago buscando recursos para sobrevi­vir, estableciéndose en peque­ños poblados y aprendiendo a pescar. Las sucesivas épocas de sequía, cada vez más largas, han ido reduciendo los rebaños, siendo éstos muchas veces insuficientes para procu­rar el sustento de la familia.

 

 JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO:

Aproximadamente el 60 % de los Turkana son nómadas trashumantes. Durante años el trabajo pastoral se había centrado en las poblaciones semi-sedentarias junto al lago Turkana, porque originariamente fueron campos de hambre establecidos por los primeros misioneros. Desde que nos hemos hecho cargo de las diferentes misiones en las que estamos ahora presentes, hemos intentado encon­trar vías de acer­camiento a la población nómada que vive en las montañas. Hemos aprendido que mediante las unidades nutricionales y la construcción de presas y pozos se van creando núcleos de encuentro con esta población.

 

En Turkana, las épocas de sequía se suceden periódicamente. Esta situación se ha agravado desde 1997, llegán­dose a agotar las zonas de pasto reservadas para dichas épocas, y en ocasiones los agujeros que la población cava en los ríos secos para obtener agua se han secado por completo. Según las esta­dísticas oficia­les, más del 60 % de las cabe­zas de ganado se han perdido, llegándose a decla­rar zona de emergencia en abril de 1997 y de nuevo en noviembre de 1999.

Por consiguiente nos encontramos con una zona muy vulnerable en épocas de sequía como la presente, que carece de infraestructuras para garantizar el agua para la población y sus rebaños.

Debido a estos problemas hace años iniciamos un programa de perforación de pozos y construcción de presas. Hemos construido ya más de 100 presas que acumulan agua de las lluvias durante todo el año, y perforado más de 150 pozos, beneficiando a unas 100.000 personas que ahora tienen garantizado el agua durante todo el año para el consumo humano y para sus rebaños. Debido a la extensión del territorio abarcado y la situación de hambruna constante, pretendemos seguir construyendo más infraestructuras en diferentes lugares de la zona, para así poder garantizar agua al mayor número de personas posible.

 

En la primera mitad de 2007 hemos realizado un estudio previo de diferentes poblaciones nómadas y semi-nómadas de los alrededores del Valle de Kokuselei que todavía carecen de infraestructuras de agua, identificando los lugares más adecuados para su construcción. Tenemos previsto iniciar la construcción en cuanto estén disponibles los fondos necesarios.

 

BREVE DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO:

Durante el año 2019 se pretende excavar 3 presas de tierra. Para esto se ha realizado un estudio previo apoyado por ingenieros de la UPM y se está formando a la población local para que puedan identificar los mejores lugares.  La cantidad media que hemos calculado para construir una de estas presas es de 40.000 €. Si queremos construir 3 de tierra este año necesitamos 120.000€.

 

 

 OBJETIVO DEL PROYECTO:

Objetivo General

Mejoradas las condiciones de salud y nutrición de la población nómada de las montañas de la zona de Nariokotome, Turkana.

 

Objetivo Especifico

Mejorar el acceso a recursos acuíferos para la población nómada y sus ganados del Valle de Kokuselei, Distrito Turkana, Kenia.

 

 BENEFICIARIOS:

La población beneficiaria directa serán los pobladores semi-nómadas de las montañas de la zona de Kokuselei (unas 5.000 personas)

El número de población beneficiaria indirecta serán los 30.000 habitantes del noroeste de Turkana, incidiendo en el aprendizaje de almacenamiento de agua de la lluvia para la promoción agrícola y ganadera.

El presente proyecto tiene un componente de género ya que promociona la incorporación de las mujeres al trabajo al garantizar que siempre el 50% de los trabajadores son mujeres. Además, al mejorar el acceso al agua se reduce la carga de tarea diaria de las mujeres que se pueden dedicar a otros trabajos y actividades generadoras de ingresos.

 

 ACTIVIDADES:

Junto con los ancianos del lugar y la comunidad local se determinan las necesidades y se acuerda el lugar de la excavación propuestos por los técnicos de la MCSPA. Se trata de elegir un terreno donde las distintas vertientes del suelo lleven el agua de lluvia que recogerá la presa o embalse cuando llueva. El terreno es de fondo arcilloso por lo que retienen agua durante meses sin necesidad de impermeabilización. Las dimensiones varías según el lugar y tipo de terreno pero se presupuesta en función de las horas de trabajo de la excavadora que será para todas más o menos igual.

El proyecto no requiere de gastos en personal local pues lo técnicos y mecánicos de la excavadora están incluidos en el coste por hora de la maquinaria. Sólo necesita la cooperación de vehículos de transporte de combustible y demás útiles necesarios así como el traslado diaria a su casa de los obreros.

El trabajo es relativamente sencillo y muy eficiente. El agua acumulada en el momento de las lluvias puede abastecer a numerosos rebaños durante meses incluso un año entero. Con ello se asegura la supervivencia del ganado en un alto porcentaje, y por ello el de las personas que de ellos se alimentan.

Posteriormente se forma un comité local que asume la vigilancia y supervisión del uso de la presa. Este comité es formado mediante talleres sencillos y básicos que resultan muy útiles para posibilitar la posterior responsabilidad de los beneficiarios en la sostenibilidad de la presa.