marzo 23, 2019 por

Kokuselei, Turkana. Kenia. Afianzar y mantener el centro de educación preescolar

Este proyecto pretende mejorar el acceso a la educación de los niños entre 2 y 7 años de la zona de Kokuselei. Mediante la provisión de comida, material educativo y personal cualificado, se pretende consolidar, mantener y mejorar la educación infantil que se ofrece a los niños de esta área para mejorar así la calidad de la escuela primaria y para dar a todos al menos una base de alfabetización que pueda convertirlos en agentes de cambio y desarrollo en sus comunidades.

Los 3 profesores cualificados reciben durante el año formación continuada y acompañamiento para asegurarnos que tanto el contenido como los métodos de enseñanza que utilizan se adecúan a lo que buscamos y a los estándares de nuestros centros. El tener siempre disponible material de papelería (cuadernos, lápices, tizas, colores, etc.) así como buenos libros de texto es imprescindible para que los profesores puedan desarrollar correctamente su labor.

Los niños de este centro vienen algunos desde muy lejos y en cualquier caso todos son de familias con escasos recursos. El contar con un desayuno y una comida diarias es imprescindible para que puedan desarrollarse y aprender de forma adecuada. El trabajo de almacenaje, gestión, cocina y cuidado de los niños más pequeños lo realiza un grupo de madres voluntarias seleccionadas por la comunidad y apoyadas por la misma; sin esta contribución de las familias de alrededor sería imposible llevar a cabo nuestro trabajo en esta zona.

 

 

 

Durante este año, tres profesores han estado trabajando de forma continuada con los aproximadamente 150 niños que atienden diariamente el centro. Se han asegurado que reciben unas bases de alfabetización firmes y adecuadas a sus condiciones de vida. Además, el comité voluntarios de la guardería junto con los trabajadores de la misión se han asegurado que los niños hayan recibido cada día dos comidas diarias que de otra forma no recibirían en sus casas y que garantizan que puedan estudiar en condiciones mejores y su salud y crecimiento no se resientan. Con todo esto se consigue ver una mejora en las condiciones de vida y de acceso a la educación de la población vulnerable de Turkana (niños menores de 8 años).

 

 

Durante todo el año se ha provisto de dos comidas diarias en el centro de educación infantil de Kokuselei: Esta comida es transportada desde Kitale en camión hasta la misión y de ahí se distribuye mensualmente a la guardería donde el grupo de encargadas de la cocina se encarga de su preparación diaria así como la limpieza de las instalaciones y equipamiento de la misma. Gracias al servicios de salud también se realizan clínicas móviles mensuales para realizar un seguimiento nutricional y de salud de todos los niños. La guardería cuenta además con un invernadero en el que se cultivan frutas y verduras para añadir en la comida de los niños para mejorar su ingesta de nutrientes y vitaminas.

 

Cada año es necesario además renovar algunos utensilios como platos o tazas, así como realizar pequeñas tareas de mantenimiento en las infraestructuras. Además, ha sido necesario adquirir material de papelería, didáctico y libros de texto para los nuevos alumnos que han comenzado este curso.

 

Se han contratado 3 profesores que han acompañado a los alumnos durante todo el año y han recibido además formación periódica en este centro o en otros de la Comunidad Misionera de San Pablo.

 

Por otra parte, este año se instaló un sistema solar en la guardería para poder proveer de luces de seguridad al centro, así como de luces en las aulas y enchufes para poder usar otros materiales didácticos como videos, canciones, juegos, etc.

 

Finalmente fue necesario contratar un vigilante de noche para poder garantizar la seguridad de todas las infraestructuras y el equipamiento.

 

 

Todos los estudiantes que participan en las clases durante el año y que se benefician de dos comidas diarias, así como sus familias que tienen más recursos para dedicar a otros hijos y a sus necesidades. También se benefician los profesores y el vigilante que tienen unas infraestructuras y materiales dignos y reciben una ayuda para su mantenimiento junto con formación continuada.

 

También se benefician del proyecto todas las nuevas generaciones que irán pasando por este centro. Además, la escuela primaria ve mejorada su calidad educativa al recibir en el primer grado niños con una formación básica y buenos hábitos de estudio, higiene y nutrición.

 

Tener un centro de prescolar digno y en funcionamiento motiva a otras comunidades a exigir lo mismo para sus áreas y crea cambios en cadena que llevan al desarrollo.

 

Este año ha sido la segunda graduación oficial de niños que pasan del centro de infantil a la primaria y es ahora evidente la diferencia que hace en la escuela el recibir niños bien formados y con una base sólida. Este proyecto no sólo ayuda a los niños que en cada curso pasan por la guardería sino también a los maestros y alumnos de la escuela primaria que incrementan su motivación y ven que un cambio de realidad es posible.