marzo 5, 2019 por

Nariokotome, Turkana. Kenia. ENSAYOS EXPERIMENTALES para el desarrollo de actividades productivas y la mejora de la calidad de vida y en especial de la vivienda.

Nuestros objetivos eran muchos y variados:

Transmitir conocimiento: enseñar a la población a construirse hábitats más dignos, robustos y duraderos, que cumplan la función de cobijo frente a las inclemencias y faciliten la higiene al menos en su interior.

Fomentar la economía local mediante la fabricación y venta de materiales de construcciónen lugar de importarlos de fuera, así como mediante la aparición de constructores locales.

Fomentar el aprendizaje y los cambios positivos de mentalidad a través del oficio: organización del trabajo en equipo, cuidado de las geometrías, resolución de detalles, planificación del trabajo, etc.

Poner en valor los recursos locales.

Fomentar el respeto al medio ambiente.

Integración de ambos sexosen una misma actividad, la construcción.

Fomentar actividades complementarias al pastoreo que sean sosteniblesy puedan permear en su cultura por lo beneficioso de las mismas así como porque puedan realizarlas de forma autónoma.

Investigar sobre posibles modelos de vivienda en Turkana.

 

Se ha puesto en marcha una fábrica de materiales de construcción sostenibles, en particular de cal, yeso y ladrillos de barro cocido en la Misión de Nariokotome, que actualmente cuenta con once trabajadores estables y hasta una treintena de trabajadores temporales. La fábrica tiene actualmente dos pedidos: uno para la construcción del quirófano oftalmológico en el hospital de la localidad de Lokitaung (a unos 30km de la fábrica), y otro para la construcción de una capilla en el poblado de Kareedome (a menos de 50km de la fábrica).

La puesta en marcha de la instalación ha propiciado la formación de sus trabajadores en una actividad económica ordenada, que requiere de planificación y control que es llevado a cabo por los propios trabajadores tal y como se muestra en el siguiente organigrama de la fábrica:

 

Además de la formación propia del oficio.

Dicha actividad valoriza los recursos locales mineralógicos disponibles, las piedras, así como los recursos humanos viniendo a demostrar que es posible emprender actividades rentables en una zona tan “primitiva” en muchos aspectos como lo es aún hoy Turkana.

La fabricación de cal y yeso conlleva una importante reducción en la emisión de CO2 a la atmósfera: la fabricación de una tonelada de cal genera unas emisiones equivalentes a una quinta de las producidas para la misma cantidad de cemento. En el caso del yeso los ahorros en emisiones son significativamente mayores.

Todas las operaciones llevadas a cabo tanto dentro como fuera de la fábrica son manuales, no requiriendo de ningún tipo de maquinaria a motor (sólo el transporte de la materia prima y el combustible es realizado por un tractor, si bien se está contemplando la posibilidad de invertir en tracción animal para este propósito para abrir la posibilidad a nuevas vías de negocio entre la población local).

No se llevan a cabo labores de minería propiamente dichas, siendo la piedra utilizada para la fabricación de la cal y el yeso recogida directamente del suelo sin necesidad de medios de extracción alguno.

Las actividades llevadas a cabo tanto dentro de la fábrica (puestos de trabajo estables) como fuera de ella (trabajadores temporales durante las labores de recogida de la materia prima y el combustible) son realizadas tanto por hombres como por mujeres. En particular en la fábrica trabajan cuatro mujeres por siete hombres, y en las labores de recogida y embalaje de la leña las mujeres representan un porcentaje muy superior al de los hombres. En el caso del acarreo de la piedra suele ser el masculino el género predominante.

La actividad puede calificarse como de baja escala, ya que los volúmenes de producción son ínfimos por comparación con cualquier instalación industrial de este tipo, siendo la producción anual inferior a las 150 ton.

La intención de promover estilos arquitectónicos que, basados en dichos materiales puedan resultar ventajosos y competitivos en Turkana no se ha podido materializar en 2018, pero siguen en pie los planes para hacerlo en 2019.

 

 

Actividades no previstas que han surgido a lo largo del año pero que se encajan dentro del marco del presente proyecto:

Se ha puesto en marcha un grupo de diez mujeres en la remota aldea de Napeikar, en la que un artista israelí ha impartido un taller de seis meses para la elaboración de artesanía en papel maché y plásticos reciclados. El papel maché usa como materia prima el papel y el cartón de desecho y con el se llevan a cabo diversos tipos de abalorios y elementos decorativos. Por el momento los productos van teniendo salida en el mercado pero es necesario afianzar estos últimos antes de dar por buena la iniciativa.

 

 

 

 

 

 

 

El informe sobre las actividades de construcción es el siguiente:

Sistemas de cubiertas con bóveda catalana:

La proyectada construcción de las naves-almacén para la fábrica de materiales en Nariokotome no se ha podido llevar a cabo por falta de fondos en 2018. Tampoco y por el mismo motivo la construcción de una vivienda experimentalen la misión de Lobur.

Sin embargo la Universidad Politécnica de Madrid ha enviado a una estudiante de máster de postgrado con titulación de Arquitecto para apoyar el proyecto, con quien se han llevado a cabo diversas pruebas de los materiales fabricados para su posterior comercialización, y se han croquizado algunos modelos de vivienda que pudieran ser plausibles en Turkana. Este objetivo por tanto permanece para el curso 2019.

Elementos prefabricados para cubiertas:

La creación de nuevos productos para solucionar techos, basados en el yeso y la cal como materias primas tampoco han podido ser explorados durante el curso pasado, sin embargo ya hay un diseño que se pondrá a prueba para la cubierta de la fosa séptica del quirófano oftalmológico de Lokitaung.

Fabricación de materiales de construcción:

Es en este punto donde se han realizado los mayores avances: se han completado las balsas de decantación del barro, de apagado de la cal en pasta y la plataforma de apagado de la cal en polvo.

Posibles experimentos para la producción de nuevos materiales:

se han llevado a cabo más de cincuenta mezclas de cal, yeso, cal viva, cemento y arenas en distintas proporciones hasta diseñar unas pocas mezclas para su uso en construcción como sustitutivo del cemento.

Cerámica para complementos de la construcción:

Se ha construido un horno de 1.5 metros cúbicos de capacidad en las instalaciones de la fábrica con vistas a su uso para cocer cerámica y yeso en pequeñas cantidades.