NUTRIR EL ALMA

28 de mayo día mundial de la nutrición

Nutrir el organismo es ingerir alimentos que mantengan la estabilidad y buen funcionamiento de cuerpo y mente, tanto física, como anímicamente.

159 millones de niños y niñas, en todo el planeta, según la OMS, tienen retraso del crecimiento, y 50 millones presentan emaciación. A esa carga hay que sumar los 528 millones de mujeres (29%) en edad reproductiva que sufren anemia, la mitad de las cuales podría tratase con suplementos de hierro.

Siglo XXI 28 de mayo del año 2020 día Mundial de la nutrición, la expansión del Covid-19 en todo el planeta afecta por igual a ricos que a pobres, a Norte que, a Sur, pero se ceba especialmente en la población más vulnerable, en la que cada día ha de salir de casa a encontrar nutrientes para si y su familia. 

Las diferencias entre poblaciones con acceso a los nutrientes esenciales y las que no lo tienen, marcarán el resto de sus vidas, de su salud, de la de sus hijas e hijos y vuelta a empezar en el circulo de la pobreza.   

Las heroínas y héroes en estos tiempos inciertos que han de curar, proteger y cuidar a sus congéneres son, somos todos y cada uno de nosotros, los que nos esforzamos por salvar las desigualdades, por formar comunidad que refuerce los lazos que nos unen y que sabemos que los unos sin los otros no llegaríamos muy lejos. Dentro de este grupo de intrépidos e intrépidas inconformistas con el reparto desproporcionado de nutrientes y no nutrientes, que dan o quitan la salud, incluso la vida, nos encontramos con la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol (MCSPA).

Su misión es clara y bien definida, les guía su fe y su fe les da tanta fuerza, que no se detienen ni ante el Covid-19 ni ante el hambre y la falta de recursos. 

Os cuento que el orden de acción que siguen es sencillo, pero extenuante, efectivo y el mejor método para procurar salud y bienestar social, además de promover el desarrollo de las capacidades de los que asisten. 

¿Cuál es el primer nutriente que necesita el ser humano nada más nacer?, además de oxigeno, el alimento y junto a los nutrientes esenciales, mucho amor y acorde al crecimiento y los cuidados adecuados, la educación y la formación, estos serán finalmente el pan para el alma, dentro de un tratamiento holístico, el pequeño, indefenso y dependiente ser que ha nacido, se convierte, con dichos cuidados, en un ser magnifico y único que en las diferentes fases de crecimiento va desarrollando sus diversas y exclusivas capacidades. 

Una de las tareas que realizan las misioneras en los comedores de las guarderías es la de procurar alimentos a los niños y niñas que asisten, dos comidas al día, desayuno con leche y pan y la comida de medio día, compuesta de un plato de legumbres complementadas con verduras del huerto, con huevo, pasta con tomate, zanahorias o remolacha, acelgas y coles que aportan los nutrientes necesarios para mejorar su desarrollo.

Por otra parte, en el comedor social de Gimbichu ,  además de atender nutricionalmente a los niños y niñas menores de 7 años, asistimos a las mujeres embarazadas y lactantes, a través de estudios y observaciones que hemos ido realizando en estos últimos 5 años hemos observado la falta continuada de vitaminas y minerales, como hierro, ácido fólico y una gran carencia de ácidos grasos esenciales en la leche materna, los ácidos grasos son componentes de gran importancia nutricional tanto en el feto como en el recién nacido. Actualmente se estima que el feto, durante el último tercio del periodo gestacional y el recién nacido, durante los primeros seis meses de vida, requieren un gran aporte de ácidos grasos, debido a que la velocidad de transformación de los precursores a nivel hepático no es suficiente para cubrir los requerimientos metabólicos de estos ácidos grasos y es la madre quien los aporta a través del transporte placentario durante la gestación y a través de la leche materna durante la lactancia. La Organización para Alimentación y Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), así como la Academia Americana de Pediatría recomiendan el aporte extra de dicho nutriente.

Por otra parte, en el comedor social de Gimbichu ,  además de atender nutricionalmente a los niños y niñas menores de 7 años, asistimos a las mujeres embarazadas y lactantes, a través de estudios y observaciones que hemos ido realizando en estos últimos 5 años hemos observado la falta continuada de vitaminas y minerales, como hierro, ácido fólico y una gran carencia de ácidos grasos esenciales en la leche materna, los ácidos grasos son componentes de gran importancia nutricional tanto en el feto como en el recién nacido. Actualmente se estima que el feto, durante el último tercio del periodo gestacional y el recién nacido, durante los primeros seis meses de vida, requieren un gran aporte de ácidos grasos, debido a que la velocidad de transformación de los precursores a nivel hepático no es suficiente para cubrir los requerimientos metabólicos de estos ácidos grasos y es la madre quien los aporta a través del transporte placentario durante la gestación y a través de la leche materna durante la lactancia. La Organización para Alimentación y Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), así como la Academia Americana de Pediatría recomiendan el aporte extra de dicho nutriente.

¿Cómo suplimos la carencia de ácidos grasos que padecen estas mujeres? El cacahuete es un alimento excepcionalmente nutritivo, cuyas semillas contienen más grasa y proteínas que otras leguminosas, se cultiva en Etiopía y se pueden conseguir con continuidad, lo que hace de este fruto/legumbre el ideal para el aporte extra nutricional de ácidos grasos, por lo tanto, lo hemos introducido en la alimentación de las madres, que vienen al programa nutricional de Gimbichu, 60 gramos de cacahuetes día. Un aporte nutricional intensivo en el periodo gestacional y postnatal inmediato puede tener impacto directo en la salud y desarrollo futuro, para evitar alteraciones en el aprendizaje, bajo desarrollo cognitivo, alteraciones motoras, problemas en el lenguaje y en la esfera personal social. La leche materna humana contiene todos los nutrientes necesarios para un desarrollo cerebral adecuado del niño y la niña, siempre y cuando la alimentación de la madre sea la correcta y su estado nutricional se encuentre dentro de los límites considerados como normales para su peso y talla. 

Desde la MCSPA los misioneros y misioneras comienzan por escuchar a las personas de los poblados que asisten, cuales son sus necesidades y cuales sus fortalezas, este intercambio de información sirve para que los unos y los otros se conozcan, aprendan y respeten, en profunda comunión, los aspectos socioculturales que les preceden, a partir de este momento comienza la corresponsabilidad. El primer nutriente necesario, el agua, para conseguir agua en tierras semidesérticas hacen falta conocimientos, recursos y mucha organización, además de mano de obra. 

Por fin la unión de las fuerzas, el conocimiento y la generosidad, hacen brotar el líquido que da la vida, agua limpia para beber, proporciona salud, agua limpia para la higiene, agua para cultivar, que da el alimento y el alimento nos proporciona nutrientes, los nutrientes adecuados nos permiten crecer en armonía, la armonía y la formación nos capacita para el desarrollo integral, y el correcto desarrollo  nos habilita como seres excepcionales que podemos ejecutar acciones en pro de los nuestros, de la sociedad en la que vivimos y del planeta.

La MCSPA son el vínculo que proporciona las herramientas para el progreso, aunque el progreso parece que se ha detenido por el Covid-19, el cierre de las guarderías y colegios y la prohibición de desplazamiento de los habitantes de poblados a ciudades más grandes donde vender sus escasas cosechas, Pero las misioneras no han desistido, se han quedado al lado de la buena gente que habitualmente asisten, con los pobladores de estas tierras y con la fe de ambos actores se han puesto manos a la obra, han comenzado por proporcionar los nutrientes necesarios para que no se detenga el desarrollo iniciado.

De manera eficiente y concreta las misiones se quedan con los más vulnerables, les ofrecen su apoyo y adaptan y reparten alimentos, siguiendo las pautas y recomendaciones higiénico-sanitarias que requiere el momento de pandemia que estamos viviendo.

Lo primero más importante es, siempre tener algo que comer, así lo demanda la supervivencia, agua limpia que beber, algo que aprender y un gran apoyo moral, esa medicina natural que viene dada de los otros, de saber que no estamos solos, que somos muchos más, las misioneras nos ofrecen y aconsejan, que seamos agradecidos y que compartamos la dicha con nuestros seres queridos, con los vecinos y que no perdamos el contacto telemático con los que están lejos, que nos unamos en oración desde la diversidad de creencias, a esto le llamo yo nutrir el alma, llenar de esperanza los corazones y tener razones mil para seguir luchando, sabiendo que del otro lado el apoyo es incondicional y siempre recibimos respuesta, aquí por la satisfacción de sabernos útiles, allí la inmensa alegría, aún sin poder abrazarnos, de saber que seguimos unidos por el vinculo de la solidaridad. 

Mari Olcina

Graduada en Nutrición Humana y Dietética

Máster en Derechos Humanos, Paz y Desarrollo Sostenible

Máster en ética y Democracia

Doctoranda en Medicina, Salud Pública, Higiene y Salud Ambiental