Las Comunidades marcan la diferencia: este es el lema para el día Mundial de la lucha contra el SIDA. 1 de diciembre.

Bajo el lema “Las Comunidades marcan la diferencia” que ha lanzado ONUSIDA en el día Internacional de la Lucha contra el SIDA, quiero remarcar el papel de la MCSPA en este terreno, como una importante parte de este colectivo. Siguiendo este lema, quiero sumarme a dar visibilidad a las comunidades que de algún modo u otro se implican en la lucha contra esta enfermedad y dan voz a muchos miles de personas que la padecen.

El SIDA es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que ataca a las células de nuestro sistema inmune, encargado de defendernos ante cualquier ataque a nuestro organismo. Por lo tanto, las personas infectadas tienen mas riesgo de sufrir infecciones oportunistas o desarrollar tumores, lo que se entiende como SIDA. La transmisión de este virus es por vía sexual, sanguínea o por transmisión vertical (de la madre al niño durante el embarazo, parto y lactancia), por lo que siguiendo medidas de prevención se trata de una enfermedad que es evitable.

La prevalencia de esta enfermedad es alarmante, llegando a registrase 37,9 millones de personas con VIH en todo el mundo según una publicación realizada por ONUSIDA y ya suman 32 millones de muertes por SIDA desde que comenzó la epidemia en el año 1981 en EEUU. Estas cifras deben hacernos ver el alcance de esta enfermedad y ser conscientes de la repercusión que tiene a nivel global. 

En estos últimos años estas cifras han disminuido significativamente en países desarrollados, ya que han tenido los medios y la capacidad para poner en marcha actividades de prevención y tratamiento de las personas infectadas y la población está más concienciada en todo lo relacionado con la enfermedad. No obstante, los países en vías de desarrollo, en gran parte por falta de medios, no han sido capaces de generar esta respuesta y hoy en día África subsahariana es la región más afectada por la pandemia del SIDA.

La implicación de la MCSPA en los países en los que hacen misión, ha permitido dar una mayor visibilidad a una enfermedad tan estigmatizada logrando una mayor inclusión en la sociedad de aquellos que la padecen. Concretamente, en la misión de Andode (Etiopía), donde trabajan mucho sobre esta área, proporcionan ayuda económica y nutricional a las personas que sufren SIDA. En Etiopía el tratamiento contra el SIDA esta financiado gracias a las ayudas internacionales que reciben y todos los pacientes tienen acceso a él de forma gratuita. No obstante, de nada sirven las medicinas cuando la enfermedad está avanzada si no existe una buena base nutritiva, por lo que la comunidad se centra en proporcionar asistencia nutricional a todos los enfermos con bajo estado nutritivo. El problema de muchos enfermos con SIDA en Etiopía es que viven en zonas rurales muy alejadas del centro de la ciudad o del pueblo, teniendo que recorrer largas distancias para poder llegar al hospital más cercano que le proporcione la medicación. Esto, sumado a que tiene una pobre economía,  muchos abandonan el tratamiento por mala accesibilidad al mismo. En estos casos, la MCSPA les facilita un transporte para que mensualmente puedan recoger sus medicinas. 

La mayor dificultad con la que se encuentran las misioneras en Etiopía, es tratar de vencer los tabús que hay en torno a esta enfermedad. Los enfermos de SIDA en Etiopía son personas completamente rechazadas por la sociedad y a muchos se les priva de ciertos derechos solo por su condición de enfermo. La labor educativa de las misioneras en este aspecto es muy importante, pues este sentimiento de rechazo viene por una falta de conocimiento e ignorancia sobre esta enfermedad. En este aspecto, los grupos más vulnerables son sin lugar a dudas los niños, ya que incluso en la escuela sufren marginación. El internado al que van algunos de los niños a cargo de las misioneras no permite la entrada a niños con SIDA, por lo estos niños tienen que ir a un colegio diferente. Esto hace que estos niños se sientan apartados desde muy pequeños, por algo que ellos no han elegido tener. 

Actualmente, en Etiopía, la Fundacion Emalaikat se encarga de financiar la educación de 6 niños con SIDA, pero son muchas las familias que reciben algún tipo de ayuda económica, nutricional, ropa, etc. 

Para finalizar y volviendo al lema con el que encabezaba este texto, quiero remarcar la importancia que tiene seguir dando visibilidad a esta enfermedad y proporcionar ayuda a todos aquellos que la padecen; ya que así, trabajando en comunidad, se marca la diferencia. 

Cecilia Muruzábal