Educación, respeto, solidaridad y hospitalidad. Cuatro palabras esenciales para Roberto.

Educación, respeto, solidaridad y hospitalidad. Estas cuatro palabras marcaron el viaje. Es imposible no sentirse arropado por la gente en Etiopía. Nosotros estamos acostumbrados a llevar un estilo de vida marcado por las prisas y el estrés, dejando de lado cosas tan simples como dedicar el tiempo necesario a saludar a nuestros vecinos, compañeros de trabajo e incluso amigos. Tampoco solemos mostrarnos todo lo generosos que podemos llegar a ser. Si algo me llevo de mis días en Jimma, Mizan-Téferi y Muketurri es el cariño y la dulzura con la que me he sentido tratado por toda la gente que ha hecho de este viaje una experiencia única.

Recuerdo con mucho anhelo recorrer el camino hacia las escuelas acompañado de las niñas y niños que se iban incorporando durante la ruta. También echo en falta escuchar mi nombre repetidamente. En el primer día en el Kinder Garden un niño se aprendió mi nombre y no paraba de llamarme a todas horas. No fue el único, al segundo día mi nombre ya era trending-topic en la escuela. A mi me ponía loco de contento ver como mi squad, como yo lo llamé, venía corriendo a saludarme con la mayor de las sonrisas cada mañana. También me encantaba juguetear con ellos hasta no poder más, aunque en algunas ocasiones se enfadasen conmigo porque jugando al fútbol me equivocaba de equipo y me marcaba goles en mi propia portería. Me echaban unas broncas muy graciosas. No hablábamos el mismo idioma, pero nos comunicábamos perfectamente mediante pequeños detalles, miradas y gestos. Entendíamos cuando necesitábamos un abrazo, una mueca cariñosa o simplemente quedarnos en silencio apreciando la compañía.

También quiero resaltar el gran trabajo desempeñado por Saraí, Esther y el resto de compañeras de las misiones. Su compromiso y desempeño son espectaculares. Realmente son personas omnipresentes. Desde aquí, quiero agradecer su hospitalidad y cariño. Sin ellas esta experiencia no hubiera sido igual.

Desde que regresamos sigue rondando por mi cabeza la idea de volver a Etiopía y de viajar a otros países bajo el mismo contexto. Es una experiencia enriquecedora. Recomiendo a todas las personas que quieran viajar en términos de cooperación a ir con los cincos sentidos bien abiertos porque verdaderamente, van a aprender muchas cosas que no se olvidarán jamás.