Día internacional de la Felicidad 20 de Marzo. Día Mundial de la Poesía 21 de Marzo.


Y cuando al fin volvamos a abrazarnos
propongo, hermanos, no volver los unos
a los otros ni con los mismos ojos
ni con los mismos brazos.
Tras la riada vuelve el río al cauce,
a ser el mismo río, sin memoria
de los ahogados y su cuerpo roto.
Y después del incendio vuelve el bosque
a ser el mismo bosque, sin recuerdo
del llanto de los árboles quemados
ni reconocimiento del mantillo
que desde el dolor nutre las raíces.
Pero tú y yo tenemos almas, mentes.
El hombre que regresa del desierto
jamás vuelve a mirar un vaso de agua
del mismo modo; quien vivió la hambruna
nunca más sostendrá de igual manera
un puñado de trigo entre sus dedos.
Cuando por fin podamos abrazarnos
no volvamos los unos a los otros
con la misma mirada, el mismo verbo,
el mismo corazón, los mismos brazos.
Al volver a abrazarnos, la mañana
plena de besos, lágrimas, caricias,
que sean nuestros brazos brazos nuevos,
más sabios, más clementes, más humanos.
Gonzalo Sanchéz-Terán

Medio mundo está en cuarentena mientras pasa desapercibido el día internacional de la felicidad. Tras una semana en cuarentena, empezamos a reflexionar sobre lo que de verdad nos hace sentirnos vivas y alegres.
Nos estamos dando cuenta que echamos de menos los abrazos, las carcajadas en familia, las tonterías con nuestras amigas y amigos. Echamos de menos pasear por el parque, un concierto con esa persona, una excursión a la montaña. Echamos de menos el colegio, la universidad, el trabajo. Echamos de menos el estar. Esto es lo que nos da felicidad.
En esta cuarentena no echamos de menos el ir deprisa, el comprar compulsivamente, el discutir. 

Espero, que como dice Gonzalo Sánchez Terán, no volvamos a sostener un puñado de trigo en nuestras manos de la misma manera.  
Es tiempo de pararse, de valorar que algunas privilegiadas y privilegiados podemos hacer cuarentena en una casa, con internet, con libros, con juegos, con agua caliente. Valorar que podemos llamar a nuestros seres queridos y sentirlos cerca. 
Es tiempo de no olvidar que hay personas que no pueden. Es tiempo de tener en nuestra mente a los más desfavorecidos. Es tiempo de desarrollar nuestra empatía al máximo. Si nosotras/os por un virus estamos muertas/os de miedo, imaginaos si hubiese una guerra, una hambruna, persecuciones. Quienes han podido se han ido a la casa del pueblo, a la sierra, a la casa de esos parientes que tienen un poco de campo. ¿Lo entendemos ahora? 
Huimos de un virus, miremos diferente a todas aquellas personas que también huyen todos los días. 


Desde la Fundación Emalaikat os mandamos fuerza y ánimo en estos días. Deseamos celebrar el día mundial de la alegría de una forma más humilde y empática, y rezamos de forma conjunta para que, con esfuerzo, consigamos que esta pandemia no se expanda más y no llegue a todos aquellos países que no gozan de un Sistema Sanitario como el nuestro.

Abrazos virtuales, más fuertes que nunca.

Sofía Garcia-Ramos Fojón (Popy)